sábado

Hundiré mis manos



Hundiré mis manos aquí, en este mar que no existe,
hundiré las hojas ávidas y el verso vertical que nació espada,
la tinta de helecho virgen, las sílabas furtivas que iban
diciendo: sálvame,
y el amor como un vino escrito.

Hundiré mis dedos, las lianas vivas y los pólipos que
enmudecen en mis dedos,
las flores graves que coronan a los reptiles que amo,
el liquen del sueño que maduran las serpientes más favorables,
el corazón pintado de blanco, hasta morir,
la garganta del día y sus branquias de oro.

Hundiré mis manos en noche que no existe sobre un mar
que no existe,
mi garganta entre anzuelos de la flora marítima,
en agua ebria y en buques como pájaros,
en aquello que no será posible,
en todo lo que se alza cuando la noche se alza,
cuando encalla su cornamenta de ciervo temible y solloza,
estrofa antílope o estrella en metro antiguo,
y andará la locura como un óleo escarlata,
ala o aceites rojos sobre la superficie de cierta oscuridad,
de océano ninguno.

Hundiré mis manos en este lugar leve donde duermen
secretas las marinas flamígeras,

y hablemos de las direcciones y de las cosas de la muerte,
y de sus rutas, y de sus atrios abrasados.

Poema
en la voz de
Blue

1 dejaron su huella:

Ignacio dijo...

Hundo mi sentir en cada letra que viertes, e igual encuentro esperanza y agonía, nubes grises y días claros, hundo mi sentir en tu poema, y al paso firme de la muerte se desprende una sonrisa, nadie queda indemne.

Bs Blue.